¿Te has preguntado alguna vez cómo invertir tu dinero en algo que conserve su valor o incluso lo aumente? Las monedas fiduciarias como el dólar y el euro están expuestas a la inflación y por eso pierden valor con el paso del tiempo. La inflación es un problema serio que todo inversor debería tener en cuenta cuando busca dónde colocar su dinero, porque la depreciación de la moneda puede reducir mucho el poder adquisitivo de un patrimonio. Una forma de suavizar sus efectos es invertir en activos reales. A diferencia de las formas clásicas de ahorro, ofrecen la posibilidad de rentabilidades por encima de la tasa de inflación. ¿Qué activos reales encajan mejor en la protección patrimonial? ¿Los inmuebles o los metales preciosos? ¿O quizá las piedras preciosas de color o el arte? A continuación repasamos qué activos reales ofrecen la mejor protección frente a la inflación y qué formas conviene tener en cuenta al asegurar un patrimonio.
¿Qué son los activos reales?
Los activos reales son bienes con un valor material y físico. Es decir, existen de verdad, a diferencia de los activos financieros como las acciones o los bonos, que solo existen sobre el papel. Como forma de inversión, los activos reales han ganado peso en los últimos años. Sobre todo en épocas de bolsas inciertas, tipos bajos e inflación pueden ser una alternativa atractiva. Aportan a los inversores seguridad, estabilidad y sustancia en la cartera, resisten bien las crisis y, en el mejor de los casos, conservan su valor durante mucho tiempo. Aun así, quien invierte debe informarse bien y estudiar con detalle las distintas posibilidades de una inversión en activos reales para actuar con éxito en el mercado.
1. Metales preciosos
El oro y la plata se consideran desde hace mucho la mejor forma de guardar patrimonio en forma física. Son reales, escasos y su demanda en todo el mundo es muy alta. A lo largo de la historia, el oro y la plata han conservado su poder adquisitivo y pueden servir también de cobertura frente a la inflación. Estos metales tienen la ventaja de mantener su valor con el tiempo y de ofrecer protección contra la inflación.
2. Munición y armas de fuego
La munición y las armas de fuego son productos que se usan desde hace siglos para la defensa y la caza. Son útiles y tienen demanda, porque la gente siempre necesita un abastecimiento de emergencia ante guerras, disturbios políticos o catástrofes naturales. Por la demanda creciente, la pérdida de valor de estos activos es casi nula. Al contrario: la munición y las armas de fuego aumentan su valor con el tiempo. Hay que tener en cuenta, eso sí, que deben respetarse las licencias de armas y las normas de tenencia. Por eso invertir en munición y armas de fuego no es para todo el mundo.
3. Tierra agrícola
La tierra agrícola se considera una de las inversiones más seguras de esta lista. La superficie de tierra del planeta es limitada y no deja de reducirse. La demanda de alimentos, en cambio, crece de forma constante, de modo que la tierra agrícola puede ser un activo valioso. Invertir en ella conlleva, sin embargo, algunos riesgos, como fenómenos meteorológicos extremos e inestabilidad política.
4. Objetos de colección
Los objetos de colección, como sellos, monedas, cuadros, relojes u obras de arte, pueden llegar a valer mucho cuando su valor sube por su rareza y su interés para los coleccionistas. Ese valor puede fluctuar, sin embargo, y por tanto no siempre es fiable. Invertir en objetos de colección solo tiene sentido para personas con mucho interés y conocimiento en la materia.
Relojes
Los relojes de marcas como Rolex y Patek Philippe son conocidos por su alta calidad y su artesanía. Pueden ser también una buena inversión, porque su demanda y sus precios pueden subir con los años. Conviene tener presente, no obstante, que quien invierte en un reloj debe investigar a fondo y ocuparse activamente de la operación en el momento de la venta.
Monedas
Las monedas, sobre todo las de cierta rareza, pueden usarse como inversión. El valor de las monedas de colección suele estar muy por encima del valor del metal que contienen. El inconveniente es que resulta fácil falsificarlas. Por eso es importante consultar a un especialista en numismática que confirme su autenticidad.
Arte
El arte es otra posibilidad de inversión cuyo valor puede oscilar mucho. Cuadros y esculturas pueden valer mucho y alcanzar precios altos cuando son de un artista conocido. Invertir en arte exige a menudo, sin embargo, medios económicos considerables y conocimiento experto.
5. Piedras preciosas de color
Quien busca estabilidad de valor la encuentra, además de en el oro y la plata, en las piedras preciosas de color. A diferencia de las acciones o los fondos, no sufren grandes oscilaciones de valor y han dado buen resultado en épocas de crisis (por ejemplo, en la crisis del coronavirus). Además ofrecen la máxima movilidad y una gran discreción. Otra ventaja es su amplia protección frente a la inflación. Las piedras preciosas de color pueden guardarse con seguridad en casa y ofrecen así una forma sencilla de custodia. Quien quiera diversificar ampliamente su cartera debería considerarlas como complemento.
6. Whisky
En los últimos años, el whisky, junto al vino, ha atraído la atención de los inversores. Y con razón, porque el whisky escocés tiene un valor de exportación equivalente a 5.900 millones de euros al año y representa el 70 % de todas las exportaciones escocesas de alimentos y bebidas. Quien quiera invertir en whisky debe tener en cuenta, eso sí, que es un terreno especializado y que solo debería ser una pequeña parte de su inversión total. Hay dos formas de invertir en whisky: comprar botellas con la esperanza de revenderlas más caras o comprar whisky en barrica. En este caso se invierte en el año de producción, en el potencial del productor y en su cantidad limitada.
7. Tierras raras
Invertir en tierras raras fue durante mucho tiempo polémico por una extracción poco respetuosa con el medio ambiente y por las escasas posibilidades de reciclaje. Pero los metales tecnológicos y las tierras raras encajan muy bien también en una cartera con conciencia ecológica. El motivo: las tierras raras se usan en muchas tecnologías sostenibles, como la energía eólica y solar, la movilidad eléctrica o la iluminación LED. El potencial de crecimiento de estas tecnologías promete rentabilidades a largo plazo. Al invertir en tierras raras hay que vigilar, sin embargo, riesgos como la inestabilidad política o los monopolios.
Estas son siete opciones alternativas para invertir en bienes reales y proteger tu patrimonio. Conviene tener presente que cada una tiene sus propias ventajas e inconvenientes. Antes de decidirte por una inversión, investiga con cuidado y sopesa los riesgos. Una combinación de varias formas de guardar valor puede dar una diversificación equilibrada. Con esta estrategia es posible crear patrimonio también en tiempos inciertos y guardarlo con seguridad.
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